INVICTUS

Mandela

Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma


Hace unos días volví a ver la película de “Invictus” de Clint Eastwood. En un momento del filme, Nelson Mandela le envía, de puño y letra, un poema al capitán de los Springboks, Francois Pienaar, que le sirvió como sustento espiritual en sus años de prisión. El poema citado se llama “Invictus” (título del filme) y fue escrito por el poeta inglés William Ernest Henley, nacido en 1849.

Es más que interesante la historia detrás del poema. La infancia de Henley fue complicada: sufría de tuberculosis que afectó sus huesos de tal modo que, a los 12 años, debió soportar la amputación de su pierna izquierda por debajo de la rodilla. No obstante, la mutilación no menguó su buen humor y energía. Sus amigos lo recuerdan como un hombretón, brillante, inteligente, con una barba rojiza y una risa contagiosa, colgado de su muleta.

Uno de sus amigos literarios, Robert Louis Stevenson, confesó que se inspiró en Henley para su personaje Long John Silver, el marino con pata de palo de su célebre “La isla del tesoro”.

Los problemas de salud afectaron a Henley toda su vida. Trató de ganarse la vida como periodista, pero su vida cotidiana se veía interrumpida por largos lapsos de internación en el hospital.

Fue en uno de esos momentos, en el que se planteó la necesidad de amputar la otra pierna para salvarle la vida. Henley se opuso a la recomendación y se trató con el cirujano Joseph Lister, que experimentaba un revolucionario método de tratamiento: esterilizar los instrumentos con ácido fénico y utilizar guantes limpios estériles. (Como dato adicional: el nombre del enjuague bucal conocido comercialmente como “Listerine”, es un homenaje a Lister). Aunque el tratamiento no tuvo un éxito completo, evitó la amputación de la pierna que le quedaba.

Henley falleció a los 53 años y fue enterrado en el mismo cementerio que su hija, que también tuvo su cuota de celebridad por la literatura: ella era la niña que llamaba a J. M. Barrie como “Fwendy” (en vez de “friendy”) que inspiró al autor de “Peter Pan” para crear a su personaje Wendy.

“Invictus” fue escrito por Henley en 1875 y publicado trece años después, en un libro de versos, sin título, agrupado con otros poemas. El título en latín “Invictus” fue agregado en una recopilación de poemas de Oxford por Arthur Quiller-Couch en 1900. Henley escribió el poema en una cama de hospital, en esos oscuros tiempos en los que se debatía contra la amenaza de una nueva amputación para salvar su vida.

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