Pensamientos de la mula y el buey




En un ambiente solitario de madera y paja
nadie nos iba a decir
que ibamos a dar tanto que hablar...
No fuimos convocados
sólo tuvimos la suerte de ser encontrados.
La gente entra en polémica
de forma muy sintética,
quieren decir lo que no se dijo
y leer lo que no está escrito.

Los recuerdos son claros:
el lugar era tranquilo
y eso le hizo ser elegido.
Aquella pareja joven
nos hizo ser conocidos.
Con una lógica planificación
nadie nos hubiera elegido,
pero en los planes trazados
fuimos designados.

Una mula y un buey
en cualquier Belén
hemos estado instalados,
desde el primero hasta hoy
pasando por casas, escaparates,
pueblos, palacios y poblados.

Volveremos a colocarnos
de nuevo estas navidades,
en todos aquellos lugares,
donde los hombres siguen teniendo
buenas voluntades.


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