¿Ella?

Ella
 
 
No sabía Ella, que un objetivo estaba pendiente de su gesto.
No predecía nadie, que al mirarla todos coincidieran en su belleza.
Ni conocía a los que desde este blog, se encontrarían también con Ella.
Miraba tranquila, despreocupada, serena,
sin saber que hoy, viajaría por la red, un uno de mayo.
En su equipaje lo llevaba todo, pero no había sobrepeso,
en su billete un montón de destinos abiertos,
tu corazón y el mío
que hoy la han descubierto.

¿Discusión?






Estaba allí dentro, en posición de sorpresa y reflexión. Oía, porque las palabras conseguían atravesar los cristales. En ocasiones, le hubiese gustado interrumpir la conversación y añadir algo. Pero ni uno, ni otro estaban en situación de escuchar. La cuestión era lanzar palabras, frases, miradas... algunas rebotaban, otras se confundían con el ruido de la calle.

¿Realmente con una discusión se puede llegar a aclarar algo? Ninguna de las dos personas se fue contenta, rumiando sus razones y del brazo de su enfado. Quizá les hubiese gustado dar la vuelta y decir: lo siento!, pero estaban demasiado revolucionados sus motores interiores...

Y se quedó rebobinando las frases escuchadas y en su perplejidad blanca, concluyó que nadie quería ceder. Estaban lejos de la elegancia de minimizar su enfado y retomar la vida como si nada hubiese ocurrido.

¿Poesía?



La poesía es para mí una vía de conocimiento. Es decir, un medio para sentir, interpretar y valorar la realidad y nuestra propia experiencia humana. Pero no sólo esa realidad aparente que los ojos ven, sino la que yo he llamado en otros momentos una realidad transcendida o trascendente. Creo que a la poesía no le está destinada la misión informativa que, de manera más concreta o “fotográfica”, nos ofrecen otros géneros literarios, como el ensayo o el periodismo. En el poema, la palabra se caracteriza porque es y debe ser, ante todo y sobre todo, palabra nueva.

No basta con copiar o repetir la realidad, o los temas de la tradición. Hay que hacerlo con palabra que se distinga, con palabra nueva. Es la novedad que ofrece la palabra poética –su necesidad de fulgor, de intensidad, de emoción, de pureza formal-, lo que distinguen al poema, lo que hace que el poema sea tal poema y no prosa cortada engañosamente en trozos. Estas son algunas de las características que yo le exijo al poema para que sean verdadero poema.

La poesía es también algo estrechamente unido a la vida, a la experiencia de ser, al viaje exterior e interior de cada creador. No concibo un mundo sin poesía y no concibo, por ello, que ésta no vaya estrechamente unida a la experiencia cotidiana. Bajo este punto de vista, la creación poética tiene mucho que ver con lo que Jung reconocía como proceso de individuación, es decir, el que nos lleva a cada uno de nosotros al pleroma: a ser lo que cada uno de nosotros queremos y debemos ser, a la plenitud. Por eso, la poesía se manifiesta a través de un lenguaje que nos sitúa en un alto grado de consciencia y que nos pone en ese camino que conduce a la plenitud de ser.

Antonio Colinas

La mirada de Benedicto XVI

 
Este Papa para mi es muy querido. He tenido la suerte de tropezarme con su mirada en varias ocasiones. La primera vez en la JMJ de Colonia. Ya allí nos sorprendió a todos con su gesto tierno y sencillo, sus palabras claras. No era Juan Pablo II, pero el sentimiento junto a él era: estar junto al Papa. Conseguí verle cerca pero de lejos, y al terminar todo, buscando la salida junto a una valla... inesperadamente estaba él con su sonrisa tranquila y cercana, captando mi ilusión y mi sorpresa.

Roma, primer funeral de Juan Pablo II, Benedicto XVI pasea con su papamóvil y nos bendice. Otra vez su mirada alegre, me encuentra en primera fila de una barrera.

De nuevo en la Jornada de la Familia en Valencia, esperando junto a unos bebés en brazos de sus padres, el Papa se acerca y vuelve su mirada llena de paz a tropezarse con la mía.

Y Madrid, la inolvidable JMJ. Allí su mirada es joven, emocionada, alentadora, magnífica... Sólo los millones de personas que estuvimos allí... sabemos que es inexplicable. Vivirlo fue un privilegio.

Ahora su decisión nos sorprende, porque nuestra mirada está dirigida a cosas insignificantes, la suya mira hacia lo importante. No nos da la espalda, no nos deja solos. Benedicto XVI tiene una mirada de largo alcance. No importa que ya nunca más - a partir del 28 de febrero- podamos volver a encontrarnos con sus ojos, lo que importa es que sepamos dirigir los nuestros hacia donde él mira.

Tal es la inspiración



 
 
 


Los antiguos hablaron de la Musa.
Del Numen Don Manuel Josef Quintana
(naturalmente, entre signos de admiración).
Otros de ángel, de duende, de un dedo celestial
y otros mil artilugios
que en un Pérez -afirman- levantan un Poeta.

La experiencia prefiere dejarse de cumplidos:
obstinada, nos habla
más bien de madres locas, de padres coroneles,
de palizas borrachas
o largas tardes grises meditando la lluvia
en la ventana de la soledad
como si cada verso tuviera en su pasado
un niño con las alas malheridas

 
Miguel D´Ors



¿La verdad?

 
 
 
La verdad se corrompe
tanto con la mentira como con el silencio
Cicerón
 
No basta decir solamente la verdad,
mas conviene mostrar la causa de la falsedad
Aristóteles
 
La astucia puede tener vestidos,
pero a la verdad le gusta ir desnuda.
Thomas Fuller

Noche de Reyes

 
Yo sé que estáis ahora
repartiendo ilusiones
y emocionando corazones.
No importa si los paquetes son muchos o son pocos,
si son pequeños o grandes,
quien recibe un regalo,
recibe, de otro, un pedazo de ilusión.
Se que váis con prisa
que tropezáis en los balcones,
que buscáis zapatos brillantes
y queréis dar sorpresas apretadas.
Sé que allí en Oriente
estuvisteis muy ocupados,
pensando en cada una y en cada uno,
Que leisteis nuestras cartas,
también las que no fueron escritas.
Sé que no haceis ningún ruido,
pero que entráis en todas las casas,
en unas dejáis regalos invisibles,
que sólo algunos descubren;
en otras aunque vuestros regalos se ven,
no todos ven su mensaje.
Queridos Reyes Magos,
volved cada año
¡os esperamos con vuestros fieles pajes!