Entre irse y quedarse



Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.

La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.

Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.

Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.

Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.

La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.

En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.

Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa

Octavio Paz

 

Penetrar la oscuridad...


Quisiera pronunciar palabras
que atraviesen barreras
de las distancias impenetrables...
Pronunciar esas frases que la gente espera
y yo no digo, porque no pasan por mi cabeza.

Meterme en las intimidades recónditas,
donde los diálogos no se habían pronunciado.
Abrir los pensamientos ocultos y oscuros,
donde la luz no penetra,
ni el abismo emerge a la superficie deseada.

Tener una conversación serena
con las cadenas interiores que no fueron abiertas,
y llegar ahí donde no llegó nadie,
llamar fácilmente con unos golpes de nudillos,
y una sonrisa ingenua...
ver cómo se entreabren las hojas
de las puertas ignotas,
y gritar de alegría
al ver de tus lágrimas,
desparecer la pena.

18 cosas que las personas altamente creativas no hacen igual que el resto




La creatividad funciona de una forma misteriosa y a menudo paradójica. El pensamiento creativo es una característica estable, que define algunas personalidades, pero que también puede cambiar dependiendo de la situación y del contexto. A veces, la inspiración y las ideas vienen sin más, y luego, cuando más las necesitamos, no aparecen; el pensamiento creativo requiere un conocimiento complejo, si bien es completamente independiente del proceso de pensamiento.
La neurociencia ofrece una imagen muy compleja de la creatividad. Según plantean los científicos, la creatividad no es tan simple como la división entre las regiones derecha e izquierda del cerebro (la teoría dice que el hemisferio cerebral izquierdo es racional y analítico, mientras que el derecho es creativo y emocional). De hecho, se piensa que la creatividad implica numerosos procesos cognitivos, vías neuronales y emociones; aún no disponemos de una panorámica completa que explique cómo funciona una mente imaginativa.
Psicológicamente hablando, los tipos de personalidad creativa son difíciles de determinar, sobre todo porque son complejos, paradójicos y tienden a evitar el hábito o la rutina. No se trata de generalizar el estereotipo del "artista torturado", pero sí es verdad que los artistas suelen tener una personalidad compleja. Las investigaciones sugieren que la creatividad implica la unión de una multitud de rasgos, comportamientos e influencias sociales en una misma persona.

"Es cierto que a la gente creativa le resulta difícil conocerse a sí misma, puesto que el yo creativo es más complejo que el yo no creativo", informa Scott Barry Kaufman, psicólogo de la Universidad de Nueva York que ha pasado varios años investigando sobre la creatividad. "Las cosas que sobresalen más son las paradojas del yo creativo… Las personas con mucha imaginación tienen una mente más caótica".
Aunque no existe la definición exacta de la "típica" persona creativa, hay algunos rasgos y actitudes que caracterizan a las personas altamente creativas.
Estas son 18 cosas que las diferencian del resto.

Sueñan despiertos



A pesar de lo que sus profesores les dijeran, las personas creativas saben que soñar despiertos no es, en absoluto, una pérdida de tiempo.
Según Scott Barry Kaufman y la psicóloga Rebecca L. Mcmillan, ambos autores del artículo Ode To Positive Constructive Daydreaming [Oda a lo positivo y constructivo de soñar despierto], dejar que la mente merodee libremente puede contribuir al proceso de "incubación creativa". Por supuesto, muchos de nosotros sabemos por experiencia que las mejores ideas se nos ocurren de repente, cuando tenemos la mente en las nubes.
Aunque nos puede parecer que soñar despierto es una actividad sin sentido, un estudio de 2012 sugiere que, en realidad, dicho proceso va ligado a un estado cerebral muy dinámico y exigente, pues conlleva conexiones y percepciones en relación con nuestra habilidad para captar la información frente a las distracciones. También se ha descubierto que soñar despierto activa los mismos procesos cerebrales que se asocian a la imaginación y la creatividad.

Lo observan todo



Las personas creativas se comen el mundo; ven posibilidades en cualquier lugar y están constantemente recopilando información que pueda servir para la expresión creativa. Como solía decir Henry James, "nada se pierde" en la mente de un escritor.
La escritora Joan Didion siempre llevaba encima un cuaderno en el que anotaba cualquier observación sobre la gente y los acontecimientos con el fin de entender mejor las complejidades y contradicciones de su propia mente:
"Por muy diligentemente que anotemos lo que vemos a nuestro alrededor, el común denominador de todo lo que vemos es siempre, de forma transparente y desvergonzada, el implacable 'yo'", escribió Didion en su ensayo "Sobre tener un cuaderno de notas". "Estamos hablando de algo privado, de fragmentos de la cadena mental que son demasiado cortos para usarlos, de un ensamblaje indiscriminado y errático que solo reviste significado para quien lo lleva a cabo".
Elaboran sus propios horarios de trabajo a su medida
Muchos grandes artistas afirman que cuando mejor hacen su trabajo es o por la mañana temprano o a altas horas de la noche. Vladimir Nabokov empezaba a escribir inmediatamente después de levantarse, a las 6 o a las 7 de la mañana; Frank Lloyd Wright decía que se había acostumbrado a levantarse a las 3 o a las 4 de la mañana, ponerse a trabajar durante unas horas, y luego volverse a acostar. Independientemente de cuál sea su horario, los individuos altamente creativos suelen saber en qué momento del día su mente está más activa, y en función de esto, organizan sus días.

Se reservan unos momentos de soledad



"Para estar más abiertos a la creatividad, tenemos que ser capaces de usar nuestra soledad de forma constructiva. Debemos superar el miedo a estar solos", escribió el psicólogo existencialista estadounidense Rollo May.
Con frecuencia, se describe a los artistas como personas solitarias. Aunque no siempre se cumple, la soledad puede ser una de las claves para llevar a cabo obras maestras. Para Kaufman, podemos volver a relacionar esta idea con el hecho de soñar despiertos; tenemos que concedernos momentos de soledad y, simplemente, dejar volar nuestras mentes.
"Tienes que contactar con tu yo interior para poder expresar tus pensamientos más internos", explica. "Es difícil encontrar esa voz creativa si no mantienes ningún contacto con tu interior ni reflexionas sobre ti mismo".

Saben aprovechar los problemas que les plantea la vida


Muchas de las historias míticas y de las canciones de todas las épocas han sido inspiradas por un drama o por un desamor; lo bueno de estos retos es que al final han servido como catalizador para crear arte. Los investigadores que estudian el crecimiento post-traumático, un ámbito de la psicología en auge, sostienen que mucha gente es capaz de emplear las dificultades y los traumas que sufrieron de pequeños para aumentar sustancialmente su creatividad. En concreto, se ha descubierto que los traumas pueden contribuir a que la gente desarrolle las áreas encargadas de las relaciones interpersonales, de la espiritualidad, el aprecio por la vida, la fuerza personal y, lo que es más importante para la creatividad, la capacidad de exprimir al máximo las posibilidades que te ofrece la vida.
"Mucha gente es capaz de utilizar esto como la gasolina que necesitan para descubrir una perspectiva diferente de la realidad", afirma Kaufman. "En algún momento de su vida, se ha desmontado la visión que tenían del mundo como un lugar seguro [...], haciéndoles salir a la periferia a ver las cosas de una forma diferente, renovada; es esto lo que conduce a la creatividad".

Buscan nuevas experiencias


A la gente creativa le encanta lanzarse a probar nuevas experiencias, sensaciones y estados mentales. Esta apertura y amplitud de miras suele activar de manera significativa la creatividad.
"Estar abierto a nuevas experiencias te lleva, la mayoría de las veces, a obtener logros creativos", asegura Kaufman. "Esta idea presenta muchas facetas diferentes, pero todas relacionadas entre sí: la curiosidad intelectual, la búsqueda de sensaciones, el no tener miedo a mostrar tus emociones ni tu fantasía. Lo que une a todas estas características es el camino hacia la exploración cognitiva y conductual del mundo, tanto interno como externo".

Se caen y vuelven a levantarse





La resiliencia prácticamente es un prerrequisito para el éxito creativo, afirma Kaufman. El trabajo creativo a menudo se describe como un proceso de fallos repetidos hasta acabar encontrando algo que encaja y que funciona. Las personas creativas, al menos las que tienen éxito, aprenden a no tomarse demasiado a pecho los errores.
"La gente creativa fracasa, y los que son buenos de verdad fracasan más de una vez", escribió Steven Kotler, colaborador de Forbes, en una pieza sobre el genio creativo de Einstein.

Plantean grandes preguntas


La gente creativa es insaciablemente curiosa; normalmente, optan por cuestionar cualquier aspecto de la vida, e incluso cuando envejecen mantienen su sentido de la curiosidad. Ya sea mediante una conversación intensa o mediante una reflexión en solitario, las personas creativas observan el mundo a su alrededor y quieren saber por qué, y cómo, funcionan las cosas.

Observan a las personas



Son observadores por naturaleza y tienen curiosidad por la vida de los demás; a las personas creativas les suele gustar observar a la gente, y a menudo extraen algunas de sus mejores ideas de ahí.
"[Marcel] Proust pasó la mayor parte de su vida observando a la gente, anotó sus observaciones, y las reflejó en sus libros", explica Kaufman. "Para muchos escritores, observar la vida de la gente es muy importante… Son buenos observadores de la naturaleza humana".

Se arriesgan



Una parte del trabajo creativo implica correr riesgos; muchas personas creativas disfrutan del riesgo en diversos aspectos de su vida.
"Existe una conexión profunda y significativa entre el riesgo y la creatividad, aunque a menudo se pase por alto", escribió Steven Kotler en Forbes. "La creatividad es el acto de fabricar algo de la nada. Requiere hacer públicas las apuestas mejor posicionadas en tu imaginación. No es un trabajo para los tímidos. Perder el tiempo, empañar tu reputación y no gastar demasiado bien el dinero son algunas de las consecuencias negativas que puede tener la creatividad".

Consideran que todo en la vida es una oportunidad para la expresión propia



Nietzsche creía que la vida y el mundo deberían considerarse obras de arte. Las personas creativas tienden a ver el mundo de esta manera, y a buscar constantemente cualquier oportunidad de autoexpresión en la vida diaria.
"La expresión creativa es la expresión de uno mismo", afirma Kaufman. "La creatividad no es otra cosa que la expresión individual de tus necesidades, de tus deseos y de tu naturaleza única".

Siguen sus pasiones verdaderas

La gente creativa suele tener una motivación intrínseca; esto es, una persona creativa está motivada a actuar desde sus más internos deseos, en lugar de buscar el reconocimiento o las recompensas externas. Muchos psicólogos han demostrado que la gente creativa obtiene su energía de las actividades que le plantean desafíos, lo cual es una muestra de la motivación interna. Las investigaciones sugieren que solo con pensar en los motivos intrínsecos que te mueven a hacer algo se puede activar la creatividad.
"Los mejores creadores deciden implicarse con pasión en cuestiones complejas y arriesgadas que les proporcionan un importante sentido del poder por la capacidad de utilizar su talento", escriben M.A. Collins y T.M. Amabile en The Handbook of Creativity.

Salen de sus propias mentes


Kaufman señala que otro objetivo de soñar despierto es ayudarnos a salir de nuestra perspectiva limitada y explorar otras formas de pensamiento, que pueden ser una baza importante para el trabajo creativo.
"Soñar despierto nos permite evadirnos del presente", explica Kaufman. "La misma red cerebral asociada con la imaginación está vinculada a la teoría de la mente; esta nos permite imaginar lo que está pensando alguien o fantasear sobre cómo será nuestro “yo” futuro".
Otras investigaciones también señalan que inducir la "distancia psicológica" (es decir, pensar desde la perspectiva de otra persona o reflexionar sobre una cuestión como si fuera irreal o desconocida) puede activar el pensamiento creativo.

Pierden la noción del tiempo

Las personas creativas pueden pensar que cuando están escribiendo, bailando, pintando o expresándose, entran "en la zona", lo que se conoce como estado de flujo, que puede ayudarlos a crear a su máximo nivel de expresión. Dicho flujo es un estado mental en que un individuo va más allá de su pensamiento consciente para alcanzar un estado superior de concentración y calma sin esfuerzo. Cuando alguien alcanza este estado es prácticamente inmune a cualquier presión o distracción, sea interna o externa, que pueda entorpecer su actividad.
Entras en esa zona cuando realizas una actividad con la que disfrutas y que se te da bien, pero que a la vez te plantea retos; es lo que define a un buen proyecto creativo.
"[Las personas creativas] han descubierto su pasión, pero también han desarrollado su capacidad para entrar en el estado de flujo", asegura Kaufman. "Este estado mental requiere una conexión entre tus habilidades y la tarea que has emprendido".

Se rodean de belleza

Las personas creativas suelen tener un gusto excelente y, por ello, disfrutan de la belleza y se rodean de ella.
Un estudio publicado recientemente en la revista Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts reveló que los músicos (incluidos los miembros de una orquesta, los maestros de música y los solistas) muestran una alta sensibilidad e inclinación hacia la belleza artística.

Saben unir los puntos


Si hay algo que distinga a las personas altamente creativas del resto es la capacidad de ver oportunidades donde otros no las ven. Muchos artistas y escritores importantes han afirmado que la creatividad se basa en la capacidad de unir los puntos, algo que los demás probablemente nunca se habían planteado.
En palabras de Steve Jobs: "La creatividad simplemente consiste en conectar las cosas. Cuando le preguntas a las personas creativas cómo han hecho algo, se sienten un poco culpables porque en realidad no han creado nada, sino que se han limitado a ver algo. Tras un tiempo, les resulta obvio, pues han sido capaces de conectar las experiencias que habían tenido y de sintetizar cosas nuevas".

Les gustan los cambios radicales

La diversidad de experiencias es crucial para la creatividad, afirma Kaufman. A las personas creativas les encanta alterar las cosas, tener nuevas experiencias y evitar que su vida se convierta en algo monótono y mundano.
"La gente creativa tiene experiencias más diversas; la rutina es lo que mata esta diversidad de experiencias", explica Kaufman.

Encuentran tiempo para la meditación

Las personas creativas entienden el valor de la concentración mental, pues su trabajo depende de ella. Muchos artistas, emprendedores, escritores y otros trabajadores creativos, como David Lynch, consideran la meditación como una herramienta para conectar con su estado mental más creativo.
La ciencia respalda la idea de que la meditación realmente puede activar el poder de la mente de muchas formas. Un estudio realizado en 2012 por un equipo holandés señala que algunas técnicas de meditación promueven el pensamiento creativo. Las prácticas de meditación pueden ir ligadas a una mejora de la memoria y de la concentración, a un mayor bienestar emocional, a una disminución del estrés y de la ansiedad, y a una mayor claridad mental; todo esto puede fomentar la capacidad de pensamiento creativo.

http://www.huffingtonpost.es/2014/03/07/18-cosas-que-las-personas_n_4918760.html

Más fotos, menos recuerdos

más fotos, menos recuerdos

Antes de la era digital, en casi todas las familias existía un álbum de fotos o una caja de zapatos llena de fotografías. Allí estaban los recuerdos: los más antiguos en blanco y negro y los más modernos en color o en papel brillante de polaroid. Muchas veces abríamos el álbum o la caja y mirábamos y remirábamos aquellas fotos antiguas, testigos de la vida de la familia, hablábamos sobre todos esos recuerdos que había inmortalizado la cámara compacta o réflex de nuestro padre o de algún familiar y así alimentábamos la memoria de lo que fuimos.

Aunque en aquellos álbumes o cajas hubiera muchas fotografías, no había demasiadas, podríamos decir que las suficientes para poder verlas todas durante una tarde lluviosa. En caso de exceso, se hacía una selección natural y algunas instantáneas, por repetidas, por borrosas o mal enfocadas, quedaban relegadas en algún otro receptáculo no tan a la mano.

Pero ahora, aunque han disminuido las fotos en papel, disponemos de miles y miles de instantáneas en recónditas carpetas de nuestro ordenador, almacenadas en un disco duro que rara vez conectamos o en la galería de nuestros teléfonos móviles. Ahora lo fotografiamos todo, de modo que dedicamos más tiempo a registrar lo que nos está pasando que a vivirlo, como si dejáramos para después el revivirlo. Pero, por lo general, ese momento nunca llega, porque no tenemos tiempo para ver todo lo que hemos guardado, todo lo que hemos acumulado. Como hormigas atareadas, nos dedicamos a almacenar vivencias, que no a vivirlas, esperando que llegue el invierno para extraer de esa memoria digital lo que hemos echado en ella; sin embargo, esa oportunidad raras veces se presenta.

En vez de vivir el momento, preferimos “inmortalizarlo” con nuestra cámara, nuestra tablet o nuestro móvil; en vez de vivir los primeros pasos de nuestro bebé, preferimos grabarlos; en vez de vivir el cumpleaños de nuestro hijo, preferimos hacer docenas de instantáneas y ver cómo han quedado. Creemos que de esa forma nuestra memoria se refuerza, pero no es así, porque al estar pendientes de la foto no lo estamos tanto de lo que está pasando. De la misma manera que recordamos pocos números de teléfono porque los hemos confiado a la memoria de nuestro móvil, del mismo modo el recuerdo de nuestras vivencias no es tan nítido porque no las hemos vivido con tanta intensidad y las hemos encomendado a los megapíxeles de una cámara digital.

Un reciente estudio llevado a cabo por la Dra. Linda Henkel de la Universidad de Fairfield en Connecticut ha puesto de manifiesto que hacer fotos interfiere en nuestra memoria, es decir, que cuantas más fotos hacemos, menos recordamos. El experimento tuvo lugar en un museo. A los voluntarios se les dijo que podrían hacer o no fotografías, y después se comprobó que los que no las hicieron recordaban mejor lo que habían visto.

Es importante tener imágenes de lo vivido, pero lo es más vivirlo con intensidad. Está bien eso de poder ver la vida en diferido, pero es mejor vivirla en directo. Está bien guardar los recuerdos, pero vale más poder recordar. Hay muchas ocasiones en nuestra vida familiar que bien merecen que las fotografiemos, siempre y cuando no dejemos que las fotografías las sustituyan.

http://blogs.aceprensa.com/familiaactual/mas-fotos-menos-recuerdos/

¿Reinventarse?

reinventarse


Reinventarse...
para sacudirse la ideas modorras,
los planteamientos plomizos
de hacerlo todo como siempre

Reinventarse...
y hacerse reciclable,
reutilizable, flexible, plastilinoide.
Dejarse convertir en otro,
sin cambiar lo fundamental,
perder artrosis mentales
y hábitos anquilosantes

Reinventarse...
¿Quien ha intentado
quitarse la funda vieja
y abandonar el butacón cómodo
de la rutina cansina,
del rincón mullido
en que nos mete la armadura
del no me compliques la vida?

Reinventarse...
o morir envejecido
presumiendo de arrugas
instalados en repetir hoy lo mismo de ayer,
huyendo de la novedad
por miedo a equivocarse

Reinventarse...
y redescubrirse,
abriendo las puertas cerradas
de capacidades ocultas
a nuestra propia mirada

Sobrevivir




sobrevivir

Sobrevivir es pedirle a la vida
que no nos pueda,
sobre todo en los momentos
en que parece que no hay salida..

Sobrevivir...
¿Cuántas veces lo he hecho,
pues estoy aquí?
He sobrevivido a mis tormentas interiores,
a mis sueños no realizados,
y también a los que me han superado;
He sobrevivido a mis errores
a mis culpas, a mis dudas, a mis pecados...
Sobrevivo cada día,
cuando me levanto
y me quedan veinticuatro horas en el horizonte.

Sobrevivir...
Esa la historia de cada uno
con sus victorias y derrotas.
He sobrevivido, si
¿pero cuántos más lo han hecho,
lo hacen, lo harán?
La vida es una lucha y una conquista,
y también un naufragar intentando flotar.

Sobrevivir...
sin ninguna duda,
forma parte del vivir.


Dile a los sueños...


dile a los sueños


Dile a los sueños
que no vengan solos,
que traigan vientos de futuro,
que deshagan los nudos.

Diles que se cuelguen
en la cuerda de cabezas y almas,
aunque todavía estén húmedos...
Que rompan malentendidos,
que planten césped mullido
en los mentales laberintos.

Dile a los sueños,
que hablen con las miradas,
que enciendan pupilas
y besen mejillas,
que esbocen sonrisas
y tiñan palabras.

Diles que traigan
los problemas desatados,
que nos sacudan las pegas,
que nos monten en ese vuelo
que hace ver cada vez más lejos el suelo.
Diles que nos ayuden a mirar de frente
para que cambiemos el presente.