El genio
¿Quien es genial?
Su trama es distinta,
sus hilos se cruzan de forma especial.
Su mirada penetra
mucho más allá;
su pensamiento, siempre original,
se sale de lo normal.
Destaca los relieves
su mirada fugaz,
el genio está dentro
pero cuando baila, escribe, habla, pinta o canta
es capaz de remover a todo mortal;
Con el fruto de su labor
despierta la sensibilidad
por sus venas no corre sangre
sino armonía y verdad;
Difunde la belleza que aspira de la realidad
y cuando no se manifiesta
el genio no duerme
sólo espera su momento.
Su chispa se enciende
en cualquier oportunidad:
salta el nomo o el duende
con pluma, papel, instrumento, voz o pincel.
Contigo, genio
todo se convierte en destello.
Pones el acento en lo desigual.
Forman parte de tu ser las reglas del equilibrio
y sabes dar a todo
un toque que traspasa la normalidad.
Por tu don natural
con asombrosa facilidad
encuentras en lo cotidiano
su faceta más genial.
La erre
Erre que erre tozuda
empecé con pasos cortos la vida
entre risas y rizos
remataron mi nombre con una erre final
Y la infancia pasé contigo
de tantas cosas inicial o final:
romper, reir, soñar, imaginar, leer, pintar...
Con la erre de ir
entre León y Asturias
tantos sitios conocí,
y con esa misma erre pequeña
en una playa me perdí.
Recuerdo esas erres graves:
como la de la comunión primera,
o los años escolares;
o erres duras:
como la de mi quemadura,
o las mismas más discretas:
haciendo al abuelo entrañable, cariñoso y sonriente,
erre traviesa jugando entre sus dedos
con unas redondas monedas.
Me acompañaste erre durante toda mi vida
y se que estás hoy, mañana; antes y después,
y se que volverás al final
y cuando tenga que morir
me acompañarás a un nuevo vivir
Los niños
se podrá comprar un ramo de flores;
que si se reza una oración con fuerza,
se acabarán las guerras;
que en cualquier esquina puede aparecer
una bruja o un hada;
que se pueden defender de un enemigo
con su pistola o con su espada.
Una cabeza sin imposibles,
unas palabras, unas manos y una mirada
llena de ideas y de juguetes.
Unos ojos que preguntan,
que descubren y que buscan;
Unos brazos que abrazan,
y que piden abrazos;
Una vida que avanza,
pasito a paso.
Tardes de circo
¿Circo, payasos y risa?
Emociones vividas
con domadores y equilibristas
Un león abre su boca
y el corazón se desboca
¿se comerá al hombre
y lo meterá en su panza?
Una mano pequeña aprieta
a la otra y la sujeta
Los elefantes avanzan
pero la pista no aplastan
La música ensordecedora
deja huellas para después
y para ahora.
Desde una butaca de las filas primeras,
tardes de fiesta en la mente duraderas.
Carl Fabergé: El Dios de la Joyería Rusa y creador de los Huevos Fabergé
Los diseños para los huevos imperiales fueron inspirados por los trabajos de arte históricos que Faberge imitó o copió de sus recorridos o del Museo del Ermitage. Había huevos que representaban el yate-Standart imperial, la catedral de Uspensky, el palacio de Gatchina, y durante la época de la guerra, de la Cruz Roja y de los militares.
La fuente primaria de inspiración vino de los trabajos de siglos anteriores. El esmaltar translúcido era una técnica valorada en el siglo dieciniueve que requería varias capas del esmalte aplicado y de la “leña” del objeto en un horno después de cada capa. Sin embargo, había una muy limitada capa de colores en el siglo diecinueve, pero Fabergé consiguió con sus técnicas un catálogo de más de 140 colores. El más estimado de éstos era el esmalte de la ostra que variaba en color dependiendo de la luz.
Combinaba metales -plata, oro, cobre, níquel, paladio- variando las proporciones a fin de obtener diferentes colores para la 'cáscara' del huevo. También utilizaba una técnica conocida como 'guilloche', un tratamiento de la superficie que produce ondas y estrías en el diseño y podía llevarse a cabo de forma manual o mecánica. Para adornar los huevos de Pascua, a veces de estilo oriental, la mayoría de ellos deudores del Rococó, empleaba todo tipo de piedras naturales: jaspe, cristal de roca, ágata, lapislázuli, jade... Los zafiros, rubíes y esmeraldas eran siempre pulimentados, mientras que los diamantes los utilizaba con corte en rosa.
Mención aparte merecen las sorpresas que incluían todos los huevos de Pascua. A veces eran coronas reales y pajarillos; otras, retratos en miniatura del zar Nicolás y sus hijas Olga y Tatiana. En algunos casos las joyas tenían un mecanismo que activaba la sorpresa. Ésta se mantenía siempre en el mayor de los secretos. Para cada diseño, el taller de Fabergé, que llegó a emplear a 700 personas, trabajaba durante un año, a veces más. Sólo para confeccionar la miniatura del coche de la coronación del zar (7,5 centímetros de longitud) hicieron falta 15 meses de trabajo en el taller de San Petersburgo.
El Huevo Fabergé más conocido, famoso y valorado es el denominado Huevo de la Coronación, subastado por 18 millones de dólares. De los entre 50 y 56 Huevos que se estima que se hicieron (hay gran disparidad entre los datos y fuentes) el Kremlin posee 19 de ellos, el Museo de Bellas Artes de Virginia (EEUU) tiene otras cinco piezas y la reina Isabel II de Inglaterra atesora tres más. En el Museo de Arte de Nueva Orleáns pueden verse dos huevos de Pascua, la Fundación Edouard y Maurice Sandoz (Suiza) posee dos y el Museo Hillwood de Washington otros tantos, la misma cifra que The Walters Art Museum, en Baltimore (Maryland). El príncipe Rainiero de Mónaco posee sólo uno, al igual que el Museo de Arte de Cleveland. De otros dos más existen fotografías. Y se desconoce el paradero de ocho de ellos.
La hermana mayor
No sabía escribir,
ni tampoco leer.
Era pequeña
y quería crecer.
Cada día se medía
con lo que estaba a su alrededor.
Un verano se ausentó
unos días, la hermana mayor
pero...¿cómo se escribe una carta?
Frente a su taza de desayuno
imaginaba y pensaba, que con la fuerza del querer
podría enviarle un papel
y en él...
poner su nombre
y volverla a ver.
¿Tamaño?
¿Cerca del suelo o cerca del cielo?
¿Verse los zapatos o alejarse de ellos?
¿Estar a la altura o ser muy bajito?
¿Crecer muy despacio o que le vida te lleve?
Es cuestión de edad,
cambian las perspectivas;
Se transforman los problemas y los sueños,
formas parte de los primeros
y quieres mantener los segundos.
Si sueñas tanto,
sueñas lejos
es más fácil vivir lo cercano
y mirar a lo alto
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