Esperanza



Ahora también sé que la esperanza
se puede oler y sentir:
huele a flor de lavanda
y se siente dentro, muy dentro.

¿Y a qué hora llega,
para salir a buscarla?
No tiene hora, ni momento fijo
acude cuando de un soplo
puede cambiar por risas el llanto.
No sabe llorar por que siempre espera,
es eternamente menuda y pequeña.

Tiene una mirada alegre y despreocupada,
sus ojos de niña tierna,
dicen que no importa esperar a mañana.

Y no sólo huele y se siente
¡sino que se ve!, los que la han visto
saben que es verde,
pero su verde no es seco, ni único;
Tiene todos los tonos de verdes que no lo son
y es que con ella ninguna pena es eterna.

Esta tarde, esperanza, te vi.
¡Vine aquí para encontrarte!...
Pensé que no volverías...
¡Pero estabas ahí, con tu olor total,
llenando y alegrando mi alma!


Te ví, y contigo toqué el cielo
y la mano que desde allí te trajo.
Ahora sé, también esperanza,
que tienes altura, y relieve
¡un relieve suave!
que tienes un nombre
pero que no se puede decir,
que tu velocidad es rápida,
tu alcance eterno y tu sonido vibrante,
que tienes claridad de sol,
y que...
¡no quiero que te vayas!

Luna




Pareces estática en tu cielo de nubes
una veces te envuelves en velos de aire
y otras atrevida luces
como una esfera de nácar.
Con tu azul donaire
¿a quien no seduces?
Eres luna variable y coqueta
si quieres muestras tu figura completa
o apareces de perfil
mirando a la vez el cielo y la tierra.

Desde tu luz mortecina
inspiras nostalgia o pena
pero sólo eres amiga de niños, locos y poetas,
y por eso, solo a ellos les abres el alma
y te entregas con intimidad plena.

De los amantes eres testigo
pero no compartes con ellos: nada
¡nunca fueron tus amigos!
convirtieron tu inocente oscuridad,
en aliada de sus desvaríos.

Dijeron de ti los emigrantes
que siempre estabas ahí,
que fuiste con ellos de acá para allá...
¿no demuestra esto tu generosa fidelidad?
Luna brillante,
¡que suerte cada noche
gozar de tu lealtad!
Cuando todos se van...
tu te quedas;
mientras todo se llena de oscuridad...
tu te enciendes;
cuando todos descansan...
¡tu nos velas!
¡Te quedas, te enciendes y velas!

No pareces astro
pareces madre que nunca nos deja.
Con el día te ocultas
más nunca te alejas,
y cada noche vuelves
con tu luz secreta.

Oración



Oración


No es mi esfuerzo, es tu mirada
lo que convierte este rato en oración.
No es mi tensión, es tu amor
lo que cambia en este tiempo mi corazón.

Yo sé que Tú
no me escuchas
lo sabes todo
antes de que te hable.

Conoces mi impotencia,
mi inmensa insuficiencia.
No es lo que te digo
sino lo que te amo.
No es lo que te pido
cuando a tu corazón llamo.
Es lo que me das
y llena mi vacío.

Un brindis al cielo
cada día desde cualquier rincón,
un brindis pequeño
sin copa, ni alcohol;
hecho de vida y de tensión,
hecho de intentos y de error,
hecho de ahoras y de ilusión.

Consolación


“Si un día el dolor llama a tu puerta no se la cierres ni se la atranques: ábresela de par en par, siéntalo en el sitial del huésped escogido, y sobre todo no grites ni te lamentes, porque tus gritos impedirán oír sus palabras, y el dolor siempre tiene algo que decirnos. El dolor siempre trae consigo un mensaje y una revelación”.

Nini Salvaneschi

Vocación



Extendí mi mano
pensando en lanzarla al vacío
y encontré sin esperarlo
tu corazón junto al mío.
Y en el destello invisible de tu cercanía
mi vida se llenó de paz.

No te ví, ni te oí.

Tampoco sentí nada especial
¡Y esa fue tu mayor proeza!
que sin hablarme, ni yo verte
diste a mi vida una certeza total.

El genio



¿Quien es genial?
Su trama es distinta,
sus hilos se cruzan de forma especial.

Su mirada penetra
mucho más allá;
su pensamiento, siempre original,
se sale de lo normal.

Destaca los relieves
su mirada fugaz,
el genio está dentro
pero cuando baila, escribe, habla, pinta o canta
es capaz de remover a todo mortal;
Con el fruto de su labor
despierta  la sensibilidad
por sus venas no corre sangre
sino armonía y verdad;
Difunde la belleza que aspira de la realidad
y cuando no se manifiesta
el genio no duerme
sólo espera su momento.
Su chispa se enciende
en cualquier oportunidad:
salta el nomo o el duende
con pluma, papel, instrumento, voz o pincel.

Contigo, genio
todo se convierte en destello.
Pones el acento en lo desigual.
Forman parte de tu ser las reglas del equilibrio
y sabes dar a todo
un toque que traspasa la normalidad.

Por tu don natural
con asombrosa facilidad
encuentras en lo cotidiano
su faceta más genial.

La erre





Erre que erre tozuda
empecé con pasos cortos la vida
entre risas y rizos
remataron mi nombre con una erre final

Y la infancia pasé contigo
de tantas cosas inicial o final:
romper, reir, soñar, imaginar, leer, pintar...

Con la erre de ir
entre León y Asturias
tantos sitios conocí,
y con esa misma erre pequeña
en una playa me perdí.

Recuerdo esas erres graves:
como la de la comunión primera,
o los años escolares;
o erres duras:
como la de mi quemadura,
o las mismas más discretas:
haciendo al abuelo entrañable, cariñoso y sonriente,
erre traviesa jugando entre sus dedos
con unas redondas monedas.

Me acompañaste erre durante toda mi vida
y se que estás hoy, mañana; antes y después,
y se que volverás al final
y cuando tenga que morir
me acompañarás a un nuevo vivir