Esperanza
Ahora también sé que la esperanza
se puede oler y sentir:
huele a flor de lavanda
y se siente dentro, muy dentro.
¿Y a qué hora llega,
para salir a buscarla?
No tiene hora, ni momento fijo
acude cuando de un soplo
puede cambiar por risas el llanto.
No sabe llorar por que siempre espera,
es eternamente menuda y pequeña.
Tiene una mirada alegre y despreocupada,
sus ojos de niña tierna,
dicen que no importa esperar a mañana.
Y no sólo huele y se siente
¡sino que se ve!, los que la han visto
saben que es verde,
pero su verde no es seco, ni único;
Tiene todos los tonos de verdes que no lo son
y es que con ella ninguna pena es eterna.
Esta tarde, esperanza, te vi.
¡Vine aquí para encontrarte!...
Pensé que no volverías...
¡Pero estabas ahí, con tu olor total,
llenando y alegrando mi alma!
Te ví, y contigo toqué el cielo
y la mano que desde allí te trajo.
Ahora sé, también esperanza,
que tienes altura, y relieve
¡un relieve suave!
que tienes un nombre
pero que no se puede decir,
que tu velocidad es rápida,
tu alcance eterno y tu sonido vibrante,
que tienes claridad de sol,
y que...
¡no quiero que te vayas!
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